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Los Pilones: 25 años llevando México a Ámsterdam

Cantina Los Pilones
Cantina Los Pilones © Los Pilones

La cantina mexicana Los Pilones, abrió en 2001 en Ámsterdam, cuando la cocina mexicana era todavía una gran desconocida para buena parte de la ciudad. Un cuarto de siglo después sigue siendo el lugar al que muchos van para sentirse un poco más cerca de casa.

Cuando la cantina abrió sus puertas en Kerkstraat, algunos clientes devolvían los tacos porque esperaban encontrarse las típicas tortillas crujientes. Veinticinco años después, tacos, mezcal o tequila forman parte habitual de la oferta gastronómica de la ciudad. 

En 1998, los hermanos mexicanos Héctor y Pedro Mouneu y la neerlandesa Sonja, pareja de Héctor, tenían un sueño: abrir en Ámsterdam un lugar que mostrara una cara más auténtica de la gastronomía mexicana.

El proyecto tardó tres años en hacerse realidad y no fue hasta 2001 cuando Los Pilones abrió finalmente sus puertas.

No querían crear simplemente un restaurante. La intención era trasladar el concepto de una cantina mexicana, un lugar en el que la comida y la bebida se mezclaran con la conversación, las celebraciones y esa costumbre de alargar los encuentros alrededor de una mesa.

Con los años, el proyecto fue creciendo también dentro de la familia y cuatro años después se incorporó Juan, el hermano menor de Héctor y Pedro.

Cuando había que explicar cómo se comía un taco

Introducir la cocina mexicana en Países Bajos hace 25 años no fue sencillo.

Muchos de los platos e ingredientes eran todavía desconocidos para buena parte del público neerlandés. El equipo recuerda clientes que devolvían los tacos porque la tortilla no era hard shell, otros que pedían crema para acompañar toda la comida o patatas fritas junto a los platos.

“Teníamos que dar una amplia explicación de todos los platillos y enseñar cómo se comían”, recuerda Héctor. “Y también cómo se bebía el buen tequila”

Quienes no necesitaron explicaciones fueron los mexicanos que ya vivían aquí. La comunidad comenzó a apoyar el proyecto al encontrar en Los Pilones sabores y costumbres que reconocían y corrieron la voz.

“Gracias a la pequeña comunidad mexicana que residía en ese entonces, empezó a tomar más fuerza”, dice Héctor.

25 años de historia y de pilón

En México, un pilón es un poquito extra: eso que te dan de más sin que lo pidas. El nombre resume bien lo que el local ha sido durante estos años, porque lo que ofrece de más no viene en la carta.

Es el sitio donde ver un partido de México en un Mundial, donde celebrar el Día de la Independencia o, simplemente, donde oír tu idioma en la mesa de al lado. Por allí han pasado músicos como Molotov y Caifanes, y también integrantes de la selección mexicana de fútbol.

La gastronomía mexicana ha ganado presencia en la capital neerlandesa, hoy hay muchas más propuestas que en 2001, algo que desde Los Pilones celebran.

“Nos alegra ver cuánto ha crecido nuestra gastronomía”, aseguran. 

La prueba estuvo en su última celebración de la Independencia: con mariachi en directo, entre los clientes de siempre, los recién llegados y amigos de otros restaurantes mexicanos de la ciudad.

Pero cuando Héctor mira hacia atrás, habla también de sus hermanos y las personas que han pasado por los Pilones para después emprender su propio camino.

“Es una alegría y una satisfacción ver que pudimos aportar algo en sus vidas”

¿Y qué te encuentras hoy en Los Pilones?

Quien entre hoy en el local de Kerkstraat encontrará una cantina mexicana colorida y animada, pensada tanto para sentarse a comer como para compartir unas bebidas y alargar la sobremesa.

Su propuesta mantiene como protagonistas algunos de los grandes clásicos mexicanos: tacos, enchiladas, flautas y quesadillas, preparados de forma casera. 

Y si la comida es una parte importante de Los Pilones, la barra es otra de sus señas de identidad. Además de margaritas y micheladas, el restaurante cuenta con una colección de más de 200 variedades de tequila 100 % agave y mezcal.

Un pedacito de México en Ámsterdam

Las cosas ahora son diferentes, ha cambiado la ciudad, el público y la propia escena gastronómica. Lo que Los Pilones asegura haber intentado conservar es la esencia con la que comenzó: ser un lugar donde compartir comida y bebida mexicana y donde las personas puedan reunirse.

“Las tendencias gastronómicas van y vienen, pero el sentido de comunidad y una buena mesa compartida nunca pasan de moda”

Y quizá ahí esté la mejor manera de entender por qué Los Pilones sigue abierto un cuarto de siglo después.

Lo que empezó en una ciudad donde había que explicar por qué un taco no tenía que ser crujiente es hoy una cantina en la que una cena puede terminar en una larga sobremesa, una margarita o el descubrimiento de un tequila que nunca habías probado.

25 años después, Los Pilones continúa invitando a descubrir un pequeño pedazo de México en pleno Ámsterdam.

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