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Las pantallas de propina en hostelería irritan al 75% de los clientes

Las pantallas de propina en los bares y restaurantes de los Países Bajos están generando un creciente malestar entre los consumidores. Según una encuesta de RTL, el 75% de los encuestados afirma que la pantalla que solicita propina le resulta irritante.
El fenómeno es cada vez más extendido: más del 40% de los participantes ya se ha encontrado con este sistema en locales neerlandeses. Los datáfonos muestran automáticamente opciones de propina del 5%, 10% o 15% antes de completar la transacción, lo que muchos clientes viven como una presión incómoda.
La mitad da menos propina de la que pensaba
El dato más llamativo de la encuesta es que el 50% de los encuestados admite que acaba dando menos propina de la que tenía intención de dar precisamente por la irritación que les provoca el sistema. La incomodidad actúa, paradójicamente, en contra del propio objetivo del terminal de pago.
Solo el 10% afirma que la pantalla le motiva a dejar más dinero del que habría dado de otra manera. El saldo, por tanto, es negativo en términos de percepción por parte del cliente.
Algunos encuestados critican que la solicitud aparece incluso antes de haber podido valorar el servicio recibido. Otros establecen comparaciones con otros oficios:
"No le das propina al basurero; se supone que todos reciben al menos el salario mínimo".
Los negocios sí notan el impacto
Desde el lado empresarial, la perspectiva es diferente. Ilyan Tonneman, de la empresa de pagos Pindirect, señala que la implementación de estas pantallas aumenta el volumen de negocio en aproximadamente un 2% por cada pago con tarjeta entre sus clientes.
La tendencia tiene una explicación estructural: actualmente, el 95% de las facturas en la hostelería neerlandesa se pagan con tarjeta, lo que ha eliminado la práctica tradicional de dejar el cambio en efectivo, conocida coloquialmente como "quédate con el cambio".
Esta digitalización del pago ha llevado a que el sector adopte soluciones de software integradas en los datáfonos para recuperar esa costumbre de redondear la cuenta, ahora de forma automatizada y con porcentajes sugeridos.
Empresarios divididos
No todos los hosteleros han adoptado el sistema. Nirvana Flier, dueña de dos locales en Ámsterdam, rechaza expresamente el uso de estas pantallas. En su local, considera que "no es elegante" pedir propina de manera inmediata al cliente. Asume que quien quiera dejar propina lo hará voluntariamente.
La asociación patronal del sector, la Koninklijke Horeca Nederland (KHN), recuerda que, aunque es legal sugerir propinas, los empresarios deben garantizar que la opción de no dejar propina sea clara y visible, y que el proceso sea siempre voluntario, para no infringir las normas de protección al consumidor.
Un debate que viene de lejos
La incomodidad con los terminales de pago en la hostelería no es nueva. Un informe de Lightspeed de diciembre de 2025 ya apuntaba que el 31% de los consumidores neerlandeses se sentía presionado por estas pantallas. Los datos de la encuesta de RTL de julio de 2026 muestran que esa incomodidad ha crecido y se ha extendido.


