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La red eléctrica saturada retrasa cientos de miles de viviendas

La red eléctrica saturada ya está retrasando proyectos de viviendas nuevas en los Países Bajos y amenaza con elevar sus costes. Entre enero y julio de 2026 se solicitaron conexiones para unas 600.000 viviendas previstas para los próximos tres años, pero alrededor de 300.000 no tienen capacidad inmediata disponible.
Las organizaciones del sector advierten de que el problema puede retrasar las entregas, aumentar los gastos de construcción y reducir la llegada de nuevas viviendas al mercado, tanto sociales como de compra. El impacto se señala como especialmente grave en Utrecht y Gelderland.
Cientos de miles de viviendas sin conexión inmediata
Las solicitudes registradas corresponden a viviendas de obra nueva que deberían construirse durante los próximos tres años. Para cerca de la mitad, los operadores de red no pueden ofrecer de inmediato el espacio necesario para conectarlas al sistema eléctrico.
Netbeheer Nederland subraya que no tener una conexión inmediata no significa que el proyecto sea definitivamente imposible. La ampliación de la infraestructura o la reprogramación de otros proyectos podría liberar capacidad más adelante. Sin embargo, esa falta de certeza puede impedir que las obras avancen según el calendario previsto.
La patronal de los operadores de red afirma que más de la mitad de las solicitudes sí cuenta con capacidad prevista. Por ese motivo, considera que, en teoría, todavía existe capacidad suficiente para alcanzar el objetivo gubernamental de construir cerca de 100.000 viviendas al año de cara a 2027. Aun así, reconoce que las zonas más tensionadas sufrirán retrasos importantes. El análisis sectorial detalla la capacidad disponible y las solicitudes registradas.
Un cambio normativo disparó las solicitudes
El número de peticiones para conexiones de pequeño consumo se duplicó respecto al año anterior. El aumento se produjo después de un cambio normativo de la Autoridad de Consumidores y Mercados (ACM), que entró en vigor el 1 de julio de 2026.
La nueva normativa establece qué proyectos deben tener prioridad cuando la red está saturada, entre ellos los relacionados con servicios esenciales y la seguridad. También eliminó la reserva automática de capacidad que antes se aplicaba a los pequeños consumidores.
Ante ese cambio, los promotores registraron masivamente sus proyectos antes del 1 de julio para intentar asegurar capacidad antes de quedar incluidos en listas de espera conjuntas.
Advertencias para corporaciones y compradores
Aedes, la federación de corporaciones de vivienda, alerta de que algunas entidades ya han invertido cantidades importantes en proyectos que todavía no tienen asegurada la conexión eléctrica. La organización advierte de que, si esa seguridad no llega, habrá retrasos, aumentarán los costes y las personas que buscan una vivienda asequible tendrán que esperar más tiempo.
La asociación de propietarios Vereniging Eigen Huis (VEH) reclama claridad para los compradores. Si una vivienda se retrasa, algunas personas pueden tener que pagar una mudanza aplazada, un trastero o una vivienda temporal, especialmente si ya han dejado su casa anterior.
VEH recuerda que muchos contratos establecen una indemnización para el comprador cuando la vivienda no se entrega dentro del plazo de construcción acordado. Aun así, la organización señala que una compensación no elimina el estrés ni la incertidumbre que provoca el retraso.
Utrecht y Gelderland, entre las zonas más afectadas
Leo Bosch, responsable de programas de obra nueva de la asociación neerlandesa de agentes inmobiliarios (NVM), afirma que la incorporación de nuevas viviendas se verá fuertemente afectada. Señala de forma específica que la red será insuficiente para conectar las viviendas planificadas y necesarias en Utrecht y Gelderland.
Bosch menciona como posible alivio las baterías de barrio, que podrían ayudar a gestionar la demanda eléctrica local. Sin embargo, sus elevados costes limitan por ahora su puesta en marcha.
La consecuencia inmediata descrita por las organizaciones es una menor seguridad sobre los plazos y un aumento de los costes de los proyectos. Si las conexiones se retrasan, también se retrasa la entrada de esas viviendas en el mercado.


