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Donante masivo de Groningen engendró al menos 121 hijos

Niños caminando
Niños caminando © Unsplash

Un donante masivo de Groningen identificado como Simon, un neerlandés de 43 años, ha engendrado al menos a 121 hijos mediante donaciones realizadas en clínicas y acuerdos privados por internet. Una investigación de Nieuwsuur, indica que el hombre continúa activo y que la cifra real podría ser mayor.

El caso ha vuelto a poner bajo presión el sistema neerlandés de control de las donaciones de esperma. El Ministerio de Sanidad conocía sus actividades desde al menos 2017, pero no intervino, y en 2019 incluso lo incluyó en una comisión encargada de evaluar la legislación sobre donaciones.

Donaciones en clínicas y por internet

La investigación ha podido verificar que al menos 34 niños nacieron tras tratamientos realizados en siete clínicas o bancos de semen oficiales de Países Bajos. La mayoría de los demás niños fueron concebidos mediante acuerdos informales pactados a través de internet, fuera de los circuitos médicos regulados.

Simon lleva donando semen de forma continuada desde hace al menos 16 años y sigue haciéndolo en la actualidad. Para contactar con mujeres que querían ser madres utilizó varios nombres ficticios en plataformas digitales, entre ellos Jesse, Johan, Daan, Sam y Maarten, según la investigación de Nieuwsuur.

También existen indicios de que ha engendrado hijos en Alemania y posiblemente en otros países.
Varias madres aseguran que les mintió sobre el número de hijos que ya tenía. Algunas recibieron mensajes con insinuaciones o contenido sexual, mientras que otras denuncian o sospechan que les ofreció entregar el semen mediante relaciones sexuales directas, el llamado método natural.

El donante rechazó una entrevista en con Nieuwsuur. Tampoco quiso confirmar o desmentir que haya superado el centenar de hijos. Según la investigación, afirmó que solo desea mantener contactos anónimos con las madres o con las instituciones oficiales.

Las familias piden que se detengan las donaciones

Tres madres contaron su experiencia en el reportaje. Entre ellas estaba Babs, residente en la provincia de Groningen, que recurrió a Simon por internet cuando tenía 41 años porque creía que se trataba de una donación convencional.

Las familias afectadas expresaron preocupación por el elevado número de medio hermanos biológicos, por las consecuencias que la situación pueda tener en la identidad de los menores y por el riesgo de relaciones consanguíneas o de un incesto inconsciente en el futuro.

Ties van der Meer, director de la fundación de hijos de donantes Stichting Donorkind, declaró que siete nuevas familias se presentaron ante la organización durante la última semana después de descubrir el parentesco mediante contactos en redes sociales.

La fundación y varias madres reclaman una prohibición legal inmediata que obligue a Simon a detener sus donaciones. También piden que esa prohibición se respalde con multas coercitivas, conocidas en neerlandés como dwangsom, en caso de incumplimiento.

Las directrices de la Sociedad Neerlandesa de Obstetricia y Ginecología y los protocolos de las clínicas fijan un límite médico voluntario de 12 familias receptoras, o aproximadamente 25 niños, por donante. El objetivo es reducir los riesgos genéticos y psicológicos asociados a un número elevado de descendientes.

Sin embargo, la Ley neerlandesa de datos de donantes para la fecundación artificial (Wet donorgegevens kunstmatige bevruchting) no prohíbe ni considera delito la donación informal o directa de semen entre particulares fuera del sistema sanitario. Esa situación deja un vacío legal y limita la capacidad de las autoridades sanitarias para sancionar administrativamente estos acuerdos privados.

El Ministerio de Sanidad, Bienestar y Deporte sabía desde al menos 2017 que Simon realizaba donaciones a gran escala, pero no tomó medidas para detenerlo. En 2019, el hombre fue nombrado miembro de una comisión gubernamental que evaluaba precisamente la ley neerlandesa sobre donantes de semen.

El Ministerio dijo que "lamenta profundamente" que el donante formara parte de ese comité. Por su parte, la Inspección de Asistencia Sanitaria y Juventud (IGJ) calificó el caso de "muy indeseable", aunque señaló que la ley limita su supervisión a las intervenciones realizadas en clínicas homologadas. El organismo no tiene competencias legales para controlar o sancionar los acuerdos informales entre particulares.

El precedente judicial de Jonathan Meijer

La Stichting Donorkind y las madres quieren apoyarse en un precedente judicial de 2023. En abril de ese año, el Tribunal de Distrito de La Haya prohibió a Jonathan Jacob Meijer continuar donando semen. El tribunal estableció una multa coercitiva de 100.000 euros por cada infracción futura, tras una demanda civil presentada por la fundación y varias madres afectadas.

Se sospecha que Meijer ha engendrado entre 550 y 600 hijos en todo el mundo. El nuevo caso de Simon reabre así el debate sobre los límites de las donaciones, la supervisión de las clínicas y la falta de controles sobre los acuerdos privados realizados por internet.

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