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Sabotaje ferroviario: los autores podrían afrontar cadena perpetua

Incendio provocado cerca de una vía de tren
Incendio provocado cerca de una vía de tren © Rijkswaterstaat en X

El sabotaje ferroviario del martes 15 de septiembre en los Países Bajos podría ser castigado con hasta 15 años de prisión y, si se demuestra una intención terrorista, con hasta 30 años o cadena perpetua.

Ese agravante todavía no se ha aplicado formalmente y dependerá de lo que determine la investigación policial y de la Fiscalía neerlandesa (Openbaar Ministerie).

Los autores directos de la colocación de los objetos en las vías no han sido identificados formalmente y no se han producido detenciones relacionadas directamente con el sabotaje. Sin embargo, las investigaciones periodísticas y policiales sí apuntan hacia una posible pista: activistas del sector agrícola podrían estar detrás de las acciones. La policía todavía no ha confirmado esta hipótesis.

Una acción coordinada y preparada

La escala de la operación es otro de los elementos que investiga la policía. ProRail contabilizó al menos 35 incidentes relacionados con objetos colocados sobre o junto a las vías. El gestor ferroviario calificó lo ocurrido como una acción coordinada.

También existen indicios de que quienes realizaron el sabotaje conocían el funcionamiento de la infraestructura ferroviaria. Jorn Pruntel, director de la empresa ferroviaria ASSET Rail, calificó la ejecución de muy profesional y señaló que para realizarla era necesario disponer de conocimientos técnicos. La presidenta de ProRail, Mirjam van Velthuizen, fue algo más prudente, pero coincidió en que los responsables como mínimo se habían informado y preparado previamente.

Los objetos estaban colocados de forma que interferían con los denominados circuitos de vía. Al conectar eléctricamente ambos raíles, el sistema podía interpretar que había un tren ocupando ese tramo y poner las señales en rojo. De esta manera, los saboteadores consiguieron detener la circulación en numerosos puntos de la red.

El primer ministro Rob Jetten describió los actos como perturbadores y potencialmente mortales. La policía, el Ministerio de Justicia, dirigido por David van Weel, el Servicio General de Inteligencia y Seguridad (AIVD) y la Coordinación Nacional de Seguridad y Antiterrorismo (NCTV) participan en las investigaciones.

Objetos fijados a las vías en decenas de puntos

Durante el martes, coincidiendo con Prinsjesdag, se colocaron tubos metálicos, barras, cables y otros materiales sobre o junto a las vías en al menos 35 puntos de la red ferroviaria neerlandesa.

Los sabotajes paralizaron durante varias horas buena parte de la circulación ferroviaria, especialmente en el centro y el este del país.

En Steenwijk, en la provincia de Overijssel, un tren de pasajeros llegó a golpear uno de los objetos colocados sobre las vías. El maquinista había sido advertido previamente y circulaba a velocidad reducida, por lo que el incidente no provocó un descarrilamiento ni dejó heridos.

El delito de peligro ferroviario

La conducta puede encajar en el artículo 164 del Código Penal neerlandés (Wetboek van Strafrecht), que castiga la puesta en peligro intencionada del tráfico ferroviario y aéreo. Se trata de un delito de peligro: para una condena no es necesario que un tren descarrile ni que haya heridos o muertos. Basta con que la acción deliberada cree un peligro real para la seguridad de las personas o los bienes.

La pena puede alcanzar los 15 años de prisión. Si la Fiscalía consigue demostrar además que existía un propósito terrorista, la pena máxima podría elevarse hasta 30 años de prisión o cadena perpetua.


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